¡Hola a tod@s!
¿Qué tal el puente (para los que lo hayáis tenido)? Hoy es Todos los Santos y mañana el día de Todos los Fieles Difuntos? En Cataluña existe la tradición de comer panellets y castañas, y reunirte con la familia... Después de ponernos las botas, hemos buscado en el baúl de los recuerdos y hemos encontrado una antigua historia de miedo. Aprovechando que Abel Argelagués nos hizo llegar un bonito diseño, lo usaremos de portada para este relato corto de terror...
¡Qué la disfrutéis! ;)
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Después de tantos años de esfuerzo y sacrificio por fin había conseguido la tan ansiada independencia, incluso había conseguido hacer un buen trato con un hombre un tanto extraño por una fantástica casa. Era una gran y tranquila casa de campo, donde podría montar el que iba a ser el negocio de su vida. Nada más llegar empezó a investigarla para ver qué era lo que necesitaba remodelarse, y para ser sinceros porque la curiosidad lo estaba matando.
Marco, el nuevo dueño de la casa, se toma un descanso, satisfecho por la buena adquisición, pero le pica demasiado la curiosidad demasiado y decide seguir cotilleando su nuevo hogar. Sólo le falta investigar la parte más vieja de la casa.
Al final de un pasillo oscuro que parece interminable, se percata que hay una puerta al fondo y decide ir hacia ella. Cuando la abre observa atónito una especie de habitación que parece ser un laboratorio, donde posiblemente el viejo dueño de la casa, un entomólogo, trabajaba. Sorprendido, observa que en una de las enormes paredes de aquella habitación hay toda una colección de insectos, todos ellos disecados, atravesados con alfileres. Además, parece que están perfectamente clasificados por especies. Antes de que pueda inspeccionar bien toda la colección, cree escuchar un ruido detrás de él, inconscientemente se gira para ver qué es pero no encuentra nada fuera de lo normal, sólo hay estanterías y algún que otro objeto de laboratorio. Cuando vuelve a mirar la colección de insectos, observa que en el lado derecho de aquella pared hay un espacio que ocupa casi la mitad de ésta y un alfiler gigantesco en el centro. De este alfiler surge una especie de babas gelatinosas de color verdoso. Perplejo, sigue con la mirada ese rastro de babas y se da cuenta que se dirigen hacia a fuera de la habitación. Marco se asusta, piensa que tal vez sea el rastro de algún horripilante bicho, y a juzgar por la dimensión del espacio en la pared y del alfiler, no se trata precisamente de un bicho pequeño, sino de todo lo contrario… Sin poder evitarlo, el pánico empieza a crecer en él a pasos agigantados. Se imagina de mil y una formas las dimensiones de aquel engendro. No entiende que ese bicho haya podido moverse de allí, debería de estar muerto. Aún presa del pánico, Marco decide seguir el rastro de babas para ver hacia donde se dirige. Recorre todo el pasillo, temblando y con la respiración entre cortada, mirando a todos lados por miedo a que ese bicho pueda salir de la nada… siente que no se encuentra en su nueva casa, sino en el mismísimo infierno; piensa que del suelo y las paredes surgirán seres tenebrosos que intentarán cogerle para que les acompañe a la oscuridad de sus más terribles miedos… en ese instante deja de escuchar el silencio y solo escucha voces de ultratumba que le llaman para que acuda allí donde nada debería existir… a pesar de todo, reflexiona y cree que posiblemente ya esté muerto y que haya sido devorado por ese horripilante engendro sobrenatural. De repente, algo le hace volver en sí. Ante él, el rastro verde se termina y descubre una piel de muda de insecto. Es más grande aún de lo que él creía. “No es posible que algo así sea de este mundo”, piensa mientras sale corriendo como puede de aquella casa.
Marco está demasiado asustado y aun así explica a su vecino más próximo lo sucedido y ambos deciden avisar a la policía. Cuando ésta llega, entran a inspeccionar la casa pero no encuentran nada fuera de lo normal. Ni rastro de babas, ni de piel de muda, ni del insecto enorme. Los policías le interrogan y llegan a la conclusión que el chico había tenido una alucinación, y por eso deciden marcharse. Sin entender muy bien qué pasa, Marco se detiene a pensar que posiblemente lo que le ha hecho alucinar ha sido el cansancio, así que decide acostarse para descansar y olvidarse de aquella pesadilla.
En mitad de la noche le despiertan unos ruidos. Los escucha con detenimiento y los asocia con miles de insectos que corretean dentro de las paredes. De un sobresalto empieza a sentir que el pánico le invade de nuevo, pero para tranquilizarse piensa que sigue soñando y está teniendo una pesadilla de la que pronto despertará. Cuando decide volver a acostarse escucha un ruido agonizante que procede del piso inferior. Ya sin saber muy bien qué hacer y presa del miedo, coge una escopeta y decide ir a ver qué ha sido aquel horrible ruido. Con su escopeta especial que había guardado por si acaso venía alguien a robarle e intentaba matarle, baja las escaleras poco a poco… y se da cuenta de que en ellas hay un rastro de múltiples insectos muertos que se dirigen hacia abajo. Tembloroso, sigue ese rastro hasta que se acaba y comienza otra vez el rastro de babas de color verdoso. Observa que este último rastro se dirige hasta la habitación donde había estado esta mañana. Decide ir y cuando abre la puerta, algo gigantesco sale corriendo a toda velocidad. Es visto y no visto, por lo que sólo puede observar la ráfaga que desprende. La asocia con el enorme insecto que había desaparecido de la pared de esa misma habitación. Muerto de miedo, sólo tiene una reacción y es salir corriendo; pero antes de que pueda salir de allí infinidad de insectos empiezan a llover del techo y le cubren totalmente. Como puede, logra escapar de ellos. No se puede creer lo que le está pasando, aun así no le da importancia porque lo que le interesa es desaparecer de aquella tenebrosa casa. Sin embargo… justo cuando sale de la habitación, contempla atónito un gigantesco capullo de seda. Está tan asustado que incluso se olvida de respirar y tampoco puede evitar que le fluyan las lágrimas de los ojos como si de cataratas se tratase. A toda velocidad, sube las escaleras hacia arriba y cuando llega a la habitación recupera el aliento y vuelve a respirar, coge el teléfono con rapidez pero sus torpes manos hacen que se le escape, y cuando logra agarrarlo, se serena un poco e intenta llamar a la policía, aunque es demasiado tarde, no hay línea… no acaba de entender lo que le está sucediendo, siempre había deseado vivir su propia historia de miedo, pero ahora desearía que todo esto no estuviera pasando. Finalmente, ya víctima del pánico, pierde el conocimiento y se desmaya.
Cuando Marco se despierta, se encuentra a los pies de la cama, respira tranquilo. Le reconforta pensar que se trataba de una pesadilla, aun así tiene mal sabor de boca y decide bajar a la planta de abajo para asegurarse que se trataba sólo de eso, una terrible pesadilla. Al llegar abajo inspecciona toda la plata e incluso la habitación laboratorio. Todo está en su lugar correcto y además impecable, sin rastro de ningún tipo de insectos, capullos ni mudas de piel. La paz le invade esta vez y se siente mejor que nunca.
Antes de volver a acostarse, como está sediento, va a la cocina a beber un vaso de agua. Mientras bebe se atraganta con algo y empieza a toser porque se está ahogando. Sigue tosiendo cada vez más fuerte y cae al suelo de rodillas, entonces es cuando logra expulsar aquello que le impedía respirar. No puede ser lo que ven sus ojos. Perplejo, observa lo que ha echado por su boca, una especie de escarabajo. Cuando intenta incorporarse una gran cantidad de bichos le rodean y empiezan a cubrirle, e intentan devorarle con violencia. Mientras se retuerce de dolor y entre grito y grito, él pánico se apodera nuevamente de él y lucha contra ellos con las pocas fuerzas que le quedan. Pese a sus esfuerzos, es inútil, morirá allí mismo y habrá sido víctima de su propia pesadilla…
Es el final para Marco, antes de caer del todo y dejar este mundo para siempre, escucha una voz de anciano que le dice “Nunca debiste molestar a mis pequeños, yo los crié y ellos me adoran… ¿será porque ahora soy uno de ellos?”.

1 comentarios:
Curiosa historia de Halloween .O.
Saludos!
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