Cierto día, sin saber cómo, cuando las lágrimas carecían de significado y hasta habían dejado de ser amargas, Nadinne vio una pequeña luz. Era una luz tremendamente cálida. Una sensación de bienestar y bienaventuranza sutilmente la acompañó durante unos precioso y magníficos días. Con el paso del tiempo, ella se hizo lo suficientemente fuerte como para poder ver la luz por sus propios medios. Fue entonces cuando hechó la vista atrás y vio todo lo que había estado sucediendo. Deseaba ser feliz y a partir de ahora, costara lo que costara, iba a serlo. Volvería a ser fiel a ella misma, a sus creencias y valores… y aunque sabía que sus alas jamás se recuperarían y que jamás volvería ser como era, volvería a tener fe, fe en ella misma.
En aquel entonces, cuando salió de la triste oscuridad donde había permanecido tan largo tiempo descubrió que el mundo estaba lleno de luces distintas. Unas eran blancas, otras más amarillas, unas eran muy brillantes, e incluso había otras que aún no habían empezado a brillar con fuerza. Recordó como su luz se fue apagando poco a poco hasta extinguirse y eso le entristeció, y más al comprobar cómo había seres que no sabían ver su propia luz por muy brillante que ésta fuera. Sin embargo, al pensar en aquella pequeña luz cálida que vio cuando estaba rodeada de oscuridad volvió a sentir una sensación de bienaventuranza y toda su alma sintió una fe poderosa, la fe en ella misma. Gracias a esa fe pudo salir de la oscuridad y contemplar con sus propios ojos cómo era el mundo que le rodeaba. Con el paso del tiempo la imagen del mundo que tenía se había tornado oscura, lúgubre, e incluso había sentido miedo de él. Pero ahora que lo observaba con sus propios ojos y con la confianza de volver a ser ella misma, había descubierto que el mundo estaba lleno de belleza y alegría. Puede que el egoísmo, el odio y la oscuridad invadieran algunas partes del mundo, pero toda esa luz y belleza que había descubierto hicieron que volviera a creer en él y su gente. Cada pequeño detalle, una puesta de sol, la brisa marina, el sonido del mar, la lluvia… hacía que se sitiera completamente viva, y feliz, muy feliz.
Pasaron los días y cada vez iba descubriendo nuevos detalles del mundo. Fue como si volviera a nacer pero esta vez no le daba miedo tropezar con algo porque la confianza en ella misma le hacía seguir adelante aún cuando careciera de aquellas hermosas alas que había perdido hace mucho tiempo. Ahora que le gustaba el mundo empezaba a hablar con los seres que habitaban en él. Todos los que conoció eran muy distintos y no todos sabían valorar sus cualidades, pero conocía a algunos que sí y éstos eran los que importaban. La luz tan brillante y cálida que desprendían hizo que volviera a ser una gran persona como lo era antes de sucumbir en la oscuridad, aunque ahora era mejor. Nunca volvió a ser como antes, eso era cierto, pero no le importaba porque gracias a cómo era ahora consiguió la felicidad.
Cierto día, se sentó cerca de un estanque junto al cual un hermoso campo decorado con flores le traía olores incapaces de describir con palabras. Estaba allí, disfrutando de la brisa y los magníficos olores cuando, de repente, vio una luz. En enseguida supo que era la misma luz que le hizo compañía y le brindó su calidez cuando todo lo que le rodeaba era oscuridad. Aquella luz se le acercó y empezó a hablarle con simpatía, ella sin darse cuenta le siguió la conversación fluida y alegremente, su amistad se forjó poco tiempo después. La amistad que nació aquel día hizo que el hada descubriera un sentimiento desconocido pero agradable, y ya nunca más volvió a tener oscuridad en su vida. Aquella amistad aún se mantiene, pues hizo que aquellos dos seres encontraran lo que hoy llamamos un verdadero amigo.
Nadinne consiguió ser feliz, feliz porque había salido de la oscuridad, porque había descubierto que el mundo en realidad era bello y porque había conseguido amigos de verdad. Pero sobre todo era feliz porque todo esto lo había conseguido ella misma con su propio esfuerzo. Ahora adoraba vivir, sabía que nunca volvería a la oscuridad porque tenía a alguien que la quería y, sobre todo, porque se quería a ella misma.

3 comentarios:
Holaaa!! Jajaja, pues me paso tambien por aqui. Está muy bien este blog, y gracias por sugerirmelo.
Tambien afilio este blog en el mio. Un beso y de nuevo gracias!!
Gràcias a ti!! Además hemos descubierto el foro interesantísimo "Juvenil Romántico" gracias a un post tuyo, y aunque nos hemos enterado de que hemos llegado tarde al concurso que mencionabas, aún tiene cosas interesantes por descubrir... como los doramas! estámos enganchadísimas jejeje
Jajaja, me alegro de que hayais descubierto ese foro, a mí me encanta y tambien podeis subir historias, hay miles que están muy bien. Y bueno, sí, ya vi que llegasteis tarde, pero bueno, seguro que surge alguno más, jeje.
Un beso!!
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